Apenas uno de cada cinco estudiantes de bachillerato tiene más o menos claro el futuro académico o profesional al que le gustaría acceder al terminar la enseñanza secundaria. ¿Y el resto?, ¿con qué salidas se encuentra?, ¿con qué ayudas?, ¿con qué recursos orientativos?... ¿Todo queda reducido a estudiar selectividad y a empezar una carrera que -se supone- culminará todas sus expectativas personales y profesionales?... No, claro que no.
Yo mismo, cuando me llegó la hora de plantearme hacer selectividad y elegir una carrera, me encontré con estas mismas dudas. Dudas que, con el curso de los años, se volvieron errores de elección y, finalmente, motivos de ruptura entre lo que estudié (la formación que recibí) y la profesión que escogí (mi forma de vida y de trabajo actual. Vocacional, para más señas).
Repito: ¿Todo queda reducido a estudiar selectividad y a empezar una carrera que -se supone- culminará todas las expectativas personales y profesionales de estos jóvenes?... No, por supuesto que no. La educación, la sociedad, ofrecen otras salidas, aunque tal vez menos conocidas. Salidas que no siempre se encuentran en los estudios universitarios o en la formación profesional reglada sino en otros múltiples entornos (por ejemplo, en academias especializadas, en empresas independientes, en profesionales con experiencia en oficios minoritarios...)
Mi hijo quiere ser actor. Mi hijo quiere ser mago. Mi hijo quiere ser ebanista. Mi hijo quiere ser torero. Mi hijo quiere ser jardinero. Mi hijo quiere ser cantante... Pero ese hijo (o hija) tiene 17 o 18 años y jamás -ni él mismo ni sus padres- se han planteado cómo llegar a culminar su empeño vocacional hacia una educación profesional en lo que, realmente, le haría feliz y le permitiría sentirse útil.
El deporte, el mundo del espectáculo y los sectores primario y secundario están repletos de oficios con estas características, donde la sociedad, la educación pública o, inlcuso, la privada no ofrecen salidas laborales efectivas. ¿Hay soluciones a este problema?, ¿hay otros caminos paralelos?, ¿hay medios informativos para estos alumnos y sus padres o tutores?.... Por suerte, sí. Y algunos otros jóvenes cuya vida profesional es plena y está ligada a una formación no necesariamente universitaria (entre los que me incluyo) queremos dar ejemplo con nuestra propia experiencia.

El próximo miércoles, día 5 de marzo, celebramos en Badajoz las primeras jornadas de Jóvenes con Actitud, especialmente recomendadas para estos estudiantes de bachillerato (y sus padres o tutores) con necesidad de formación en otros campos distintos a los que la universidad o la FP proponen.
La entrada es libre y gratuita. Todos los ponentes somos extremeños (excepto el profesor Kim Young Goo; japonés afincado en Cáceres). Pertenecemos a un cada vez menos reducido grupo de jóvenes emprendedores, con edades comprendidas entre los 25 y los 30 años, profesionales autodesarrollados en distintos campos artísticos, empresariales y deportivos desde dentro de nuestra propia región.
Una sociedad debe ser tan importante por sus médicos, sus ingenieros y sus abogados como por sus payasos, sus poetas y sus artesanos, puesto que el valor como personas de unos y de otros es el mismo.
Esto proponemos con estas primeras jornadas de Jóvenes con Actitud en Badajoz.
Y no terminará aquí nuestro empeño, por supuesto que no. Con la ayuda de la Consejería de Educación y la Confederación de Padres de Alumnos y Padres de Familia de Extremadura iremos desarrollando más proyectos de este tipo en los próximos meses en otras ciudades extremeñas.