BUSCA Y ENCUENTRA EN LOCURA ORDINARIA

Cargando...

04/02/11


Lo dijo el gran Harry Mulisch: "Un comienzo no desaparece nunca, ni siquiera con un final". Yo lo pienso igual. La vida está llena de despedidas, pero no todas tienen que ser negativas o tristes. Cuando llega el final, comienzan muchas otras cosas.


Siempre me gustó el final de las películas, con esas grandes letras blancas sobre el fondo negro; sobre todo el final de las películas malas. (Espero que no haya sido el caso). Cada final puede significar mil posibles principios, y seguro que uno de esos mil, siquiera uno, merece también la pena.


Me voy. Me voy por donde vine. Me voy a otras cosas. Necesito novedades, y eso se consigue sobre todo cambiando uno mismo.


Quería una nueva forma de expresión, y la conseguí gracias a este blog. Quería una nueva forma de conversación, y la conseguí gracias a vosotros. Los objetivos están cumplidos.


Dejo otras tres puertas abiertas donde, de una u otra forma, procuraré seguir dejando huellas:


- Un adelanto del blog-página que iré actualizando en los próximos meses. Más literario, más musical, menos loco y, quizá, también menos ordinario: POESÍA=POESÍA.


- La web de MOVIMIENTO PÁRAMO, la ONG de desarrollo y cultura que he creado junto a varios buenos amigos, y en la que también os animo a participar.


- Y, por supuesto, el blog del grupo, INCREÍBE PERO CIERTO, que actualizaremos en breve con un inminente programa de radio y alguna sorpresa más. La mejor forma de conocer las crónicas de nuestros conciertos.


Esto no quiere decir que no vuelva nunca a escribir un blog: será otro blog, aunque no este. Y yo seré el mismo, aunque no el de ahora.


Gracias a todos por vuestra compañía en estos años. Locura Ordinaria me ha enseñado a ser mejor persona, sobre todo porque me ha dado la posibilidad de reconocerme en personas mejores. Ahora sé que hay mucha bondad, mucha verdad y mucha belleza al otro lado de nuestras pantallas de ordenador... y de eso tenéis la culpa la mayoría de vosotros.


Me alegro de haberos conocido (a unos) y, a lo sumo, de haberos sospechado (o otros)... En mí tendréis siempre un amigo.


Nos vemos, nos escuchamos y nos leemos.


Hasta aquí mi Locura Ordinaria.


Gracias y hasta siempre.