Esta forma del asombro demuestra que la noche del jueves es idónea para una cabalgada rápida, para un gemido triple, para un sol mayor de guitarra. Después, a eso de la una de la madrugada, nos dejaremos ver por el Malecón y pediremos tres mojitos bien cargados a la rubia de mirada tranquila o a la morena de sonrisa ancha. Gracias, gracias, gracias. La morena los prepara con más azúcar, pero la rubia le pone más dulzura mientras machaca el hielo. En otra época hubiéramos ido al Jueves o al Tam tam. Ahora es distinto.
Ya no somos los impúdicos chavales de 1999, han pasado once años, los mismos once largos años que yo llevo viviendo en Badajoz, por mucho que hayan pasado como un breve suspiro, como si no hubiesen durado más de cinco poemas o tres o cuatro canciones.
Ya no somos, ni volveremos a ser, los impúdicos chavales de 1999. Tú estás mucho más flaco y sólo hablas de tu novia. Él se muestra más silencioso y no concibe vivir con menos de dos mil euros al mes. Yo sigo soltero y sin un mínimo sueldo fijo. Hasta he olvidado el tipo de mujer y el tipo de trabajo que soñaba por entonces. Fumáis tabaco rubio. Me aparto, con disimulo, el humo de la cara. Alguien me acerca una servilleta para que escriba unos versos. Esto os inquieta. Por momentos, sólo por momentos, tengo la remota sensación de lograr escribir algo verdaderamente hermoso, algo verdaderamente subversivo. Por desgracia para los románticos, la hermosura y la subversión tienen una fecha de caducidad más confinada que la verdad. Rompo el poema, lo que pretendía alcanzar a serlo, y seguimos charlando.
Ya no somos, ni me gustaría que volviéramos a ser, los impúdicos chavales de 1999. Quedó muy atrás aquel jovencito que sorprendía a sus profesores de literatura con cara de estúpido y semántica intachable. Tú apostaste a las dos tetas. Él puso su poco júbilo en las dos carretas. Yo me quedé a este lado de mí mismo, en el polo positivo del géminis, en la cara asombrada de la moneda… pálido de adjetivos con los que nombrar la belleza. Toda la belleza, como aquel último libro de Jaroslav Seifert.
Esta forma del asombro demuestra que la noche del jueves es idónea para dar rienda suelta a cierta nostalgia, a cierto amor, a cierto alcoholismo. Nosotros lo sabemos y brindamos por ello. Antes hubiéramos cantado alguna de Camarón o Mercé, a grandes voces, sustentados unos en los otros, de regreso a casa, con los primeros destellos de luz matutina. Ahora es distinto.
Entre teorema y teorema, aún nos queda tiempo para cierto desvelo imprevisto. ¿Será esto lo que llamábamos juventud?, ¿Será esto lo que llamábamos amistad?
Sé que no. Me gustaría creer que sí, pero sé que no.


17 comentarios:
triste, sincero, duro y real.
admirablemente descrito.
un beso o, mejor, dos!
¿Porque siempre nos hacemos las mismas preguntas?
Quizá sea mi estado de animo o el café de la mañana que no está bueno, pero me ha llegado tus reflexiones.
Un beso.
Rememorar las viejas vivencia siempre les dá ese toque de nostalgia de tristeza...
Excelnete reflexiones que salen de interior profundo y corre como rio velos para desembocar en el mar de las desdichas.
Saludos!
En el Sol está la clave
Me ha gustado leerte. Haces un paseo por lo que fue y lo que es, gratamente reconfortante. No podemos con el ayer, poco más que recordarlo, grato o triste, pero solo recordarlo. Anhelarlo no nos lleva a ningún sitio, el presente es lo que cuenta y mientras escribo este comentario upsss se ha pasado. Un besito desde Jaén
Si ha llovido mucho desde el 1999, poco después os conocí yo, y el tiempo ha pasado y quizás hemos cambiado, pero en el fondo parte queda de todo aquello y lo bueno es seguir juntandose los amigos una noche de jueves, aunque seamos los mismo, aunque hayamos cambiado...
un fuerte abrazo Josele
Agudo e inteligente homenaje a los recuerdos y a las personas con las que compartimos su peso.
Once años se esfumaron dejando las cenizas en la memoria y los rescoldos en el corazón.
Once años de continuas aventuras, unas con final feliz, otras no tanto pero a sabiendas de que el paso del tiempo todo lo dulcifica.
Ahora, esos tres impúdicos chavales aguardan bajo el caparazón de la experiencia.
Me alegro de que optes por el lado positivo y feliz del géminis aunque el triste y melancólico haga sus inesperadas visitas. Y es que somos expertos en vivir con intensidad!
muá muá muá
Me gusta de tu blog que cada día hablas de una cosa distinta y siempre lo haces con intensidad. Once años es mucho tiempo para una amistad pero es poco para una vida. ¡Sigue viviendo y sigue contándonoslo, José Manuel!
Ay la nostalgia, verdadera musa de poetas, ella siempre está al acecho...
Besitos :-)
muy grandes tus palabras... te he visto reflejado, me he visto reflejada... ay!!me has hecho pensar en el pasado, en el futuro...
muaksss
¿Nos estamos haciendo viejo Jose? No me lo creo. Los amigos, llega un momento que se disfrutan de otra manera. Menos intensa quizás, pero más real y entrañable.
Un abrazo
El tiempo te deja muchas cosas, cosas que van pasando, de ahí tomas experiencias y que mejor que poder compartirlas con aquellas personas que elegimos como hermanos del alma.
Poder echar un vistazo al recuerdo y sonreír por lo vivido... no solo nos volvemos viejos, vamos cambiando la perspectiva del sendero, pero al fin y al cabo, seguimos flotando por el camino de la vida.
Te quiero mucho amigo y espero seguir encontrándote por este camino... besos :)
Excelente texto, José Manuel. Una suerte para mí haber encontrado tu magnífico blog del que me he hecho seguidora.
Me identifico totalmente con lo que dices de la poesía y la prosa.
Te invito a mi blog.
Besos de una paisana poeta.
María.
Hola poeta, esta bien eso de echar una mirada al pasado para ver como éramos y las cosas que hacíamos, esta bien solo por un momento. El reto está en vivir cada día poniendo "toda la carne en el asador" para que cuando miremos atras (solo un momento) nos guste lo que veamos.
Por cierto... Que pasada ayer cuando estaba viendo el programa "Duende Joven" de flanenco, y un concursante, concurso con vuestra canción "Macetas de colores" Fue genial, y además lo mejor fue cuando la presentadora y uno del jurado comentaron maravillas de la canción, del grupo y sobre todo de tu persona, a la que elogiaron como el pedazo de poeta que eres.
José Manuel, !Que orgullo y que emoción!
Un beso.
Yo, seguiré siendo el impúdico animal de 1999. Excelente post. Saludos.
Jose, eres increíble. Que facilidad tienes para decir lo que otros conocemos y no logramos. Gracias.
STG
A mi me da nostalgia de cuando fui aquella chica de 1999...pero sin tristeza más bien todo lo contrario. Bonito, muy bonito Locura Ordinaria
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