Aquel de la fotografía era yo. “Me llamo Joce y tengo ciete años”. Poco después dejé de cecear y mi madre empezó a llevarme al peluquero. La primera vez que entré en una peluquería me dio miedo. También tuve miedo del dentista, del practicante, del afilador, del zapatero… Cualquiera con algo punzante entre las manos tenía el poder de asustarme. Pero en la fotografía estoy feliz. El sol me da en la cara y guiño el ojo derecho. Todavía lo hago algunos días de verano.
Aquel de la fotografía era yo. Alguien había dibujado en la pared del fondo un corazón y dos iniciales: F y R, (nunca sabremos si aquel amor tuvo futuro). Años después, aquella cabina de teléfonos me vería reír y llorar, cantar y enmudecer en su interior. Algún amigo me enseñó el truco de la moneda de quinientas pesetas y el hilo de pescar. Pasé varios meses sin pagar las conferencias.
Aquel de la fotografía era yo. Hice cientos de veces el camino del colegio a mi casa, pero no recuerdo ninguna con claridad. En esta esquina vi pelearse a dos de mis mejores amigos y allí mismo cambié el cromo de Robert Parish por el de Patrick Ewing. Me gustaría volver a pasar por allí con un baón debajo del brazo.
Aquel de la fotografía era yo. La he reencontrado esta noche en un álbum de los que ya casi nunca ojeo. Algunos seres queridos han quedado detenidos para siempre en esas imágenes. Algunos buenos recuerdos. El niño que fui y, de algún modo, sigo siendo.
¿Quién me hizo aquella fotografía?... En esta noche le doy las gracias.


6 comentarios:
Veo que a todos nos está dando este verano por recrear nuestra infancia. A veces hay que mirar las cosas desde aquellos ojos de niño que nos hacían verlas de forma diferente y me alegra que aún guardes aquella perspectiva. Será que algunos aún no hemos crecido, o simplemente que nos gusta resguardarnos en aquella inocencia infantil.
Hummm... ¿será cosa de una extraña conjunción astral? A mí me ha dado por lo mismo... Debe de ser la edad.
La infancia es un país extranjero...
parece que te estoy viendo en esa foto, con flequillo recortado y cara de niño bueno..a mi parecer no has cambiado, eres un niño: inventas fantasías que haces realidad.
¿Hay algo más bello e inocente que los recuerdos de la infancia?
Tu post me ha llenado de nostalgia, y créeme, lo necesitaba.
Saludos
El desván del duende...grupo hasta hace unos meses desconocido para mí y ahora tan querido, no pasa un día en que no escuche la maqueta, no solamente porque me gusten las canciones, sino por los buenos momentos que he pasado, gracias a ellas he conocido nuevos amigos, he reido, he cantado y bailado y, por unos segundos, he sido feliz.
Por supuesto me haré con el nuevo disco y no dejaré de visitar el nuevo formato de vuestra página web y este blog que ha sido para mí un gran descubrimiento, no solamente por el creador, sino, más importante porque su prosa me ha cautivado, sin duda un poeta.
Saludos.
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